Muchos sabrán disculpar mi exabrupto argentino, o mi arranque gauchesco... pero Ya era hora ché.
Fueron dos meses eternos entre que tuve que partir para Ecuador y pude viajar a Lima definitivamente para instalarnos con Lia y Gael en Quito.
Dos meses que asustaron, pero ahora definitivamente tenemos todo el panorama para andar juntos y para adelante.
Tenemos una casa preciosa, en un valle a media hora de Quito. Con jardín, algunos árboles frutales, y un par de paltos que ya empezaron a producir. Tenemos lugar para visitas, simplemente hay que anunciarse, y lo que es mejor, un delicioso ambiente a campo, que nos hace bajar de revoluciones y poder pensar y disfrutarnos al máximo.
Aun la casa es un revuelo, no sabemos dónde están las cosas, y lo que trajimos para enchufar no anda. Por si no saben, Ecuador es 110V... por lo tanto las cosas 220V no funcionan. Igual ya estuve viendo, y lo vamos a resolver.
Todo es nuevo por acá, y lo bueno es que los tres somos como una tabla rasa en este lugar, con todo para escribir de cero, y construir nuestra propia historia. La historia como familia, que entre idas y vueltas se nos hizo dificil escribir en Lima.
Quedaron muchas cosas allá, muchisima gente que queremos y seguiremos queriendo SIEMPRE. Pero también nos quedan muchas cosas por descubrir, por hacer y hasta por "inventar" en esta "Quito" que tan bien nos ha recibido. Aclaro que atrás quedaron mis comentarios del post anterior, la "Carta desde Ecuador", pero también aclaro la gran diferencia que hay entre Quito y Puajyaquil.... jejejeje....
A partir de ahora, hay un nuevo capítulo que escribir, el de Los Montes en Quito, con la "incondicional" Zulmy que nos da una gran mano con este pequeñín bonito y demandante que es nuestro hijo Gael. El bebé que suena.
Ahora pienso... ¿sumaremos un perro a la familia ya que nuestra ardilla Artemisa tuvo que quedarse en Lima?